domingo, 4 de marzo de 2012

Sermón: Las razones para no callar.

Sermón:
Objetivo: Sobre la necesidad de predicar el Evangelio.
Título: Tres razones para no callar
Introducción:
Quiero contarles un sueño, a través del cual Dios me amonestó. Anoche, antes de dormir, mi esposo y yo conversábamos acostados. La conversación trataba sobre nuestras familias, y en un punto comenzamos a hablar sobre dos familiares que tengo, los cuales no son cristianos y han hecho algunas elecciones malas en su vida. Uno de ellos, decíamos es más “loquita” oue el otro. El caso es que me dormí, y soñé que el más “loquito” de los dos, sufría un paro cardio-respiratorio. En el sueño yo solo hacía llorar y pedirle al Señor que no se lo llevara aun, que le salvara la vida para yo poder compartirle el Evangelio. Yo siento que Dios usó este sueño para decirme hipócrita, porque yo estaba juzgando a mi pariente, pero no le había compartido el Evangelio de salvación para que cambie su estilo de vida y se convierta a Dios. Me desperté sobresaltada y no pude dormir más, sentí la necesidad de escribir este sermón que quiero compartir con uds. Estaremos hablando sobre cuatro razones por las cuales debemos predicar el evangelio sin fatiga. He titulado el sermón: Las razones para no callar.
I- La razón de la necesidad.
-El ser humano caído es una criatura separa del Dios Santo.
Is.64:5b-6 - …he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
-Dará cuentas a Dios por sus pecados.
Romanos 14:10 - Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Una condesa alemana que mandó a sellar su tumba para demostrar que ella no iba a resucitar y por lo tanto no habría ningún juicio para ella. En la tumba puso un epitafio: Esta tumba fue comprada como sepultura perpetua, nadie puede abrirla. Sin embargo, leía como es bien irónico ver la forma en que una pequeña semillita de álamo cayó entre las junturas de las barras que había hecho pasar por sobre el sepulcro y las raíces rompieron las barras y la tapa, dejando así abierta la tumba. No podremos evadir el juicio final. Tendremos que dar cuentas a Dios. Hebreos 9:27-28 - Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

II- La razón de la fragilidad o la transitoriedad de la vida humana.

Salmos 89:48 - ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?

Salmos 103:15-16 - El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.
Nuestra vida es transitoria, pasa pronto y no conocemos el término de nuestros días o el aquellos que nos rodean, cada oportunidad puede ser la última.


III- La razón del amor.

Cuando yo era una chiquilla en la iglesia nos hacían leer a coro a menudo los siguientes versos. Tanto que los aprendí de memoria:
Mt.22:34-40 “Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.”
Ahí se encuentra la razón del amor:
1- Amamos a Dios quien nos ha dicho “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura…” y también a dicho Jn.14:15 “… si me amais, guardad mis mandamientos”
2- Amamos a nuestro prójimo: el peligro de muerte eterna es real e inminente, si no les advertimos y dejamos que se pierdan no les estamos amando precisamente.


IV- La razón de la buena noticia.


Isaías 53:5 - Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

IPe.2:24 - quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.


¿Qué mejor noticia que esta?


Conclusiones:
En una ocasión los fariseos dijeron a Jesús que hiciera callar a aquellos que estaban proclamándolo a jubilosos como el Rey de los Judíos, a la entrada de la ciudad de Jerusalén. En respuesta Jesús dijo que si esos callaran las piedras hablarían. Hoy es lo mismo, debemos proclamarlo y si nosotros callamos, las piedras hablarán pero nosotros habremos sido hallados faltos.

1 comentario:

Jason Boyle dijo...

No hay nada más importante que la predicación del evangelio- gracias por estas palabras importantes.