martes, 17 de noviembre de 2009

Análisis y comparación entre el sacramento del Bautismo practicado por las iglesias de tradición reformada y la Iglesia Católica Romana. Parte I


I- Definición de Sacramento

Berkhof define el sacramento de la siguiente manera:
Un sacramento es una ordenanza sagrada instituida por Cristo, en la cual mediante signos sensibles se representa, sella y aplica a los creyentes, la gracia de Dios en Cristo y los beneficios del pacto de la gracia; y los creyentes a su vez, participando de ellos expresan su fe y acercamiento a Dios. [BERKHOF L., Teología Sistemática, Editorial TELL, Jenison, Michigan, EE.UU., 1988, p. 737]
II- Institución del Bautismo como Sacramento.
1. Mateo 28:19. «"Por tanto id y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
2. Marcos 16:15 y 16. «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado».
III- Significado del bautismo para la Iglesia Cristiana Reformada.
A- El BAUTISMO COMO MEDIO DE GRACIA

En la teología reformada, la predicación de la Palabra en el poder del Espíritu es el medio primario por el cual la fe y la salvación vienen a aquellos a quienes Dios ha escogido. Ningún rito puede fungir en este papel primario. Como Pablo dijo, “la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo” (Rom 10:17).
Sin embargo, la Confesión Belga (escrita por Guido de Brés en l561. Fue aceptado como una confesión de las iglesias reformadas en la reunión eclesiástica de Wezel (l568) y en el famoso Sínodo de Dort en 1618-1619), en el artículo 33 explica que el sacramento funge en un papel secundario en conexión con la predicación de la Palabra.
“[Dios] ha añadido estos [sacramentos] a la Palabra del evangelio para representar mejor para nuestros sentidos externos tanto lo que nos permite entender por su Palabra como lo que hace internamente en nuestros corazones, confirmándonos la salvación que nos imparte.” http://www.prca.org/current/Confessions/CONFESION_BELGA.htm
El rito visible del bautismo es añadido a la predicación de la Palabra con el fin de confirmar lo que se predica y lo que experimentamos a través de la obra interna del Espíritu Santo en conexión con la predicación. Como continúa diciendo el artículo 33, a través de esta confirmación externa, Dios “alimenta y sostiene nuestra fe”.
Además, como la predicación de la Palabra, los sacramentos no garantizan que los que los reciben obtendrán las bendiciones ofrecidas. En este respecto, la Confesión de Fe de Westminster 28.5 niega tres puntos y esto es lo que distingue el concepto reformado de aquellos que identifican cercanamente el bautismo y la salvación: “la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas a ella, de manera que no pueda alguna persona ser regenerada o salvada sin el bautismo, o que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados”. Primero, el bautismo y la “gracia y la salvación” no son completamente inseparables. Segundo, es posible que una persona sea regenerada o salvada sin el bautismo. Tercero, no todo el que ha sido bautizado es regenerado con toda certeza.
La confesión Belga sostiene en su artículo 15: “Y este pecado original no es del todo anulado, ni enteramente extirpado ni aun por el Bautismo, ya que de ahí surge siempre el pecado como corriente subterránea, al igual que de una fuente impura; si bien a los hijos de Dios no les es imputado para condenación, sino que les es perdonado por su Gracia y misericordia.”
Sin embargo, estas negaciones son seguidas inmediatamente por una afirmación de la “eficacia del Bautismo”, pero en términos del misterio divino. En la Confesión de Fe de Westminster leemos:
La eficacia del bautismo no está ligada al preciso momento en que es administrado; sin embargo, por el uso correcto de este sacramento, la gracia prometida no solamente se ofrece, sino que realmente se manifiesta y se otorga por el Espíritu Santo a aquellos (sean adultos o infantes) a quienes corresponde aquella gracia, según el consejo de la propia voluntad de Dios; en su debido tiempo.
Según Calvino, la Iglesia particular que expresa las marcas de la verdadera Iglesia no está permitido romper la unidad ni separarse de la comunión: "Hemos puesto la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos como marcas y señales para conocer la Iglesia, porque estas dos cosas no pueden existir sin que por la bendición de Dios fructifiquen y prosperen . . . es cierto que dondequiera que se escucha con reverencia la predicación del Evangelio y no se menosprecien los sacramentos, allí hay una forma de Iglesia, de la que no se puede dudar y a nadie es lícito menospreciar, mucho menos será lícito apartarse de ella y romper su unión . . ." [Calvino, lnst. R. C., IV, 10].
El bautismo nos es propuesto por Dios a fin de que sea para nosotros signo o muestra de nuestra depuración. Nos es enviado por Dios como una patente firmada y sellada, por la cual nos comunica, confirma y asegura que nuestros pecados son de tal modo perdonados, exculpados, abolidos, borrados, que nunca volverán a ser considerados por él. [Calvino, lnst. R. C., IV,, 15]

B- EL BAUTISMO COMO UN SÍMBOLO DE PURIFICACIÓN


1. Hechos 22:16. « ¿Por qué te detienes? Levántate, bautízate y lava tus pecados
invocando su nombre».
2. 1a Pedro 3:21. «A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos
salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una
buena conciencia delante de Dios), por la resurrección de Jesucristo».

C- LA SUBSTITUCIÓN DEL BAUTISMO POR LA CIRCUNCISIÓN / LA APLICACIÓN PERMANENTE DEL PACTO DE ABRAHAM

En el Antiguo Testamento, la circuncisión fue el rito de iniciación al pacto de gracia. Fue establecida en los días de Abraham como una ceremonia perpetua (Gen 17:12). De hecho, no circuncidarse era violar el pacto ofrecido a Israel (Gen 17:14).
Los teólogos reformados basándose en esta pauta del Antiguo Testamento ven al bautismo como un rito de iniciación, de tal suerte que los que reciben el bautismo son iniciados en el pacto con Dios. Por esto es que la Confesión de Fe de Westminster 28:1 habla del bautismo como “una señal y sello del pacto de gracia”.
Como con la circuncisión, el bautismo no es un fin en sí mismo. Sirve como un recordatorio visible de la necesidad que tiene el pueblo del pacto de interiorizar su religión.
En el Antiguo Testamento, la inclusión en el pacto venía a través de la circuncisión física, pero el ideal de los israelitas antiguos no era sólo estar meramente circuncidados en sus cuerpos. Para recibir la bendición eterna del pacto debían circuncidar sus corazones. Moisés expresa este ideal en Deuteronomio 10:12-16:
¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas á Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas á Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma; Que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos…Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz
“El Bautismo sirve también a nuestra confesión delante de los hombres, pues es una señal por la cual, públicamente, hacemos profesión de nuestro deseo de formar parte del pueblo de Dios, para servir y honrar a Dios en una misma religión con todos los fieles. Y por cuanto la alianza del Señor con nosotros viene principalmente confirmada por el Bautismo, por eso con toda razón bautizamos también a nuestros hijos, pues participan de la alianza eterna por la que el Señor promete que será, no sólo nuestro Dios, sino también el de nuestra descendencia.”[ CALVINO, JUAN, Breve instrucción cristiana, Quinta parte, punto III]
Cuando respondemos en obediencia “testificamos que ese bautismo es el sello perpetuo de nuestra adopción”, según reza en la Segunda Confesión Helvética (xx, 5.186) y “en el nombre de Cristo somos enlistados, ingresados y recibidos en el pacto y la familia, y así en la herencia de los hijos de Dios” (5.187)

REBAUTISMO
Las iglesias de tradición reformada se oponen al rebautismo.

martes, 5 de mayo de 2009

De siervo a siervo, en el jubileo de Juan Calvino.

Artículo escrito por Rev. Enrique Alvarez, presidente de la I.C.R en Cuba para la revista Phronesis.

Medio milenio, la frase se puede pronunciar fácilmente, sin embargo en dicho tiempo el curso de los eventos humanos puede girar varias veces. En este 2009 estaremos celebrando los 500 años del natalicio del eminentísimo teólogo Juan Calvino, quien naciera en Noyon, Francia, un 10 de julio. El tiempo transcurrido es bastante, suficiente para arrojar a las cenizas del olvido a cualquier ilustre y olvidar aun la más elevada de las enseñanzas, a pesar de ello, la vigencia del pensamiento de Calvino, y su testimonio, perduran habiéndose extendido por todo el mundo, pues aunque Ginebra fuera la ciudad que otrora le viera brillar para gloria de Dios, sus puertas no fueron lo suficientemente fuertes como para retenerle solo para sí y hoy su pensamiento preclaro, basado en la Palabra de Dios, se considera patrimonio de todos los creyentes en todos los confines de la tierra. Al decir de Clifton Kirkpatrik, presidente de la Alianza Reformada Mundial (A.R.M.), al dar inicio al jubileo en honor al teólogo, a principio de noviembre de 2008 en el muro de los reformadores de Ginebra “Juan Calvino, nativo de Francia, reformador de Ginebra, es verdaderamente un hijo del mundo. Este movimiento de reforma que empezó entre ustedes se ha expandido literalmente a todos partes del mundo”

El SINODO de La Iglesia Cristiana Reformada en Cuba ha querido dedicar este año, como sencillo homenaje, a este gran siervo de Dios. “Su visión”- esos sueños- es lo que celebramos en el jubileo de Calvino, en definitiva, y celebrar un jubileo es lo mínimo que podemos hacer para recordarlo, pues somos herederos de su legado.
El mejor homenaje que podemos ofrecerle en esta conmemoración es permanecer como firmes exponentes de sus valores, los cuales le inspiraron a trabajar para Dios en el lejano siglo XVI, y pueden aun servirnos de acicate en nuestros aciagos días para anhelar la pureza de la Palabra y el sacrificio del servicio ferviente. Ser seguidores de su visión es fomentar la unidad de los cristianos, la justicia social, y hacer ejercicio de una predicación fiel y del evangelio de Jesucristo, y al mismo tiempo es realizar un esfuerzo en gracia para cumplir el mandato de Pablo a Timoteo que encontramos en 2Timoteo.2:1,2, donde vemos al apóstol Pablo haciendo un llamamiento a Timoteo a recordar que ya había oído sus enseñanzas y predicaciones públicas, y por lo tanto debía estar conciente que formaba parte de un línea de comunicación muy concreta. Habiendo recibido el evangelio de Pablo, como Pablo lo había recibido de Cristo, este mismo contenido debía pasar a otros, es decir el fundamento de los apóstoles y profetas, el mismo fundamento sobre el cual se encuentra cimentado el pensamiento calvinista y que defiende con dignidad la iglesia cubana.
Al enfocar Pablo a Timoteo en el contenido del mensaje, también le instruye que busque “hombres fieles” (el término “fiel” es explícito en sí mismo). En las Escrituras mismas encontramos las características de un hombre “fiel”, el cual no debe ser neófito, no codicioso, ni contencioso, sino maduro, pudiendo gobernar su propia casa, apto para enseñar (1 Timoteo 3:1-7; 5:17-22; Tito1:5-9) firme en pensamientos, motivación y practica, pues deben ser portadores del mensaje de un Dios santo. Tal fue el ministerio que procuró Pablo y exhortó a Timoteo, y tal fue también el ministerio que nos legara Juan Calvino.
El ejemplo de Calvino, quien fue heredero de Pablo y de su discípulo Timoteo, nos insta a preparar líderes con semejantes actitudes, siervos en los cuales no haya cabida para la flojera, la pereza y la mediocridad. La cadena no termina con recordar lo escuchado, y buscar hombres idóneos, existe otro eslabón no menos importantes, y es el de expandir el evangelio de Jesucristo más allá de las fronteras de su territorio, ese era el sueño de Pablo, ver la cadena en marcha. Timoteo no debía descansar hasta no ver que la cadena estuviera en marcha. Ese también fue el sueño de Calvino, y ese debe ser el sueño de cada creyente, y es ese el anhelo del cual la Iglesia Cristiana Reformada en Cuba se ha apropiado. No podemos estar contentos hasta ver que nuestros discípulos estén enseñando a otros, y estos, a su vez, a otros. Pablo se multiplicó en Timoteo y Tito y ellos se multiplicaron en otros hasta llegar a Juan Calvino, quien se multiplicó en nosotros y nos legó el mismo llamado.


Algunos pensamientos

Una actitud saludable es contagiosa pero no esperemos a que otros nos la pasen; seamos portadores.
Autor Desconocido

Mateo 13:32
El cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Marcos 4:31
Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra.

Los pescadores saben que el mar es peligroso y las tormentas terribles, pero nunca han considerado estos peligros como razón suficiente para permanecer en tierra.
Vincent Van Gogh

Un lobo fue elegido rey entre sus congéneres y decretó una ley ordenando que lo que cada uno capturase en la caza, lo pusiera en común y lo repartiese por partes iguales entre todos; de esta manera ya no tendrían los lobos que devorarse unos a otros en épocas de hambre.
Pero en eso lo escuchó un asno que estaba por ahí cerca, y moviendo sus orejas le dijo: "Magnífica idea ha brotado de tu corazón, pero ¿por qué has escondido todo tu botín en tu cueva? Llévalo a tu comunidad y repártelo también, como lo has decretado".
El lobo, descubierto y confundido, derogó su ley.
Si alguna vez llegas a tener poder de legislar, sé el primero en cumplir tus propias leyes.
Fábula Esopo

Los pescadores saben que el mar es peligroso y las tormentas terribles, pero nunca han considerado estos peligros como razón suficiente para permanecer en tierra.
Vincent Van Goghde
Cuando sentimos que hemos llegado al límite de nuestra vida y que no podemos pasar más allá, démosle a ese obstáculo un último empujón porque bien pudiera ser ese el que abra aquella pesada puerta al éxito. Si no lo intentamos esta última vez, nunca sabremos. Atrevámonos.
Sarah Margaret Bradbury

miércoles, 8 de abril de 2009

Yo Soy.


“Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel : Yo soy me ha enviado a vosotros.” Ex.3:14.


En la Biblia los nombres con que se designaban a las personas poseían vital importancia, por lo general describían alguna cualidad de la persona a la cual pertenecía. Por ejemplo: Débora era jueza y profetiza de todo Israel, su nombre significa abeja, pues ella como una abeja que da la dulce miel enseñaba la Palabra de Dios al pueblo, una abeja posee, además, un aguijón fuerte y doloroso, así Débora poseía en su mano la espada de la justicia.
Los nombres que Dios adopta para revelársenos son en extremo significativos pues nos hablan de las cualidades de nuestro Rey. Escudriñando las Escrituras encontraremos diversos nombres con los que Dios se autodesigna: “Jehová-Jiré (Jehová proveerá)” en Gn.22:14, “Jehová Nissi (Jehová es mi bandera)” en Ex.17:15, “Jehová-Tsidkenou (Jehová justicia nuestra)” en Jer.33:16. Estos constituyen solo una muestra del conjunto de los nombres de Dios, sin embargo no hay nombre más revelador, ni que nos hable más acerca de su poseedor que “Yo soy el que soy.”
“Yo soy” revela la autosuficiencia de Dios. Él no necesita de nadie para existir, mas todas las criaturas sin su cuidado morimos. Él es desde siempre y hasta siempre, nosotros, sin embargo, cobramos vida por su poderosa mano y viviremos mientras esta nos sustente. A Dios nadie le frustra los planes, nadie detiene su mano y le pregunta ¿qué haces?. Nuestro Rey Supremo es fuerte por sí mismo y su poder no le viene de ningún otro. El nombre “Yo soy” caracteriza y explica al resto de los nombres de Dios. Qué bendición la nuestra que hemos sido llamados a combatir en las huestes de YO SOY.