“Dice el necio en su corazón: No hay Dios” Salmos 14:1
Me dispongo a disertar sobre las profundas manifestaciones anticristianas en la obra del premio nobel de literatura José Saramago, culpable de obras como “El Evangelio según Jesucristo” y su más reciente blasfemia “Caín”.
En lo personal, comprendo muy bien que se proponga negar la existencia de Dios, siendo que ha vivido a sus espaldas, ahora, a sus 87 años, cercano a su encuentro con el Creador, necesita más que nunca que el Dios que ha negado y blasfemado durante toda su vida no exista.
Personalmente no creo en la existencia de la vida extraterrestre, y aunque sé de un sin número de fanáticos y ufólogos, no dedico mi vida a combatirlos o a ofender a los marcianos. El caso de los ateos como Saramago es, en mi opinión, un caso de estudio para la psicología, pues molesto contra “el inexistente” Dios, dedica todas sus fuerzas a blasfemarle. Paradójico, ¿será en verdad ateo?
La opinión manifiesta de este escritor, que entre sus características literarias, se encuentra prescindir del buen uso de los signos de puntuación, quizás mostrando la anarquía y rebeldía que le son innatas, nos revelan a un individuo airado contra Dios, resentido contra la sociedad y acaso odiándose a sí mismo. En su obra “El evangelio según Jesucristo” se propone mostrar a un dios imposible de comprender incluso para su hijo, el cual deseando la libertad de vivir su vida como un hombre, es obligado por su padre a morir en la cruz, poniendo en boca de esta mal hecha caricatura del Hijo la frase: “Hombres, perdonadle, porque no sabe lo que hizo” (Evangelio, p. 341).
Su nuevo libro “Caín” nos “revelan” a un dios injusto y tiránico, el cual, según su opinión, ha sido creado a imagen y semejanza de los hombres. No comprende la razón por la cual sacrificio de Caín es rechazado y aceptado el de Abel, de modo que busca el medio de justificar el fratricidio al mostrarnos a un Abel desnaturalizado y arrogante.
Triste y grosero esbozo de una sociedad desesperanzada es la obra de este autor. No es más que la manifestación del hastío del hombre que ha dado las espaldas a Dios. Hoy muchos se asombran de la decadencia ética y moral con que se vive en la sociedad moderna y vuelven sus ojos para culpar a un Dios, cuyos principios han rechazado, cuya ética han olvidado y cuya ley moral han calificada de obsoleta. Aunque según Saramago la Palabra de Dios es "un manual de malas costumbres" y "un catálogo de crueldades", la misma nos habla del amor a Dios y al prójimo como la ley máxima y suprema del hombre. No con un amor abstracto sino con un amor que se traduce en obras y en acción. Con un amor que quizás este desdichado escritor es incapaz de comprender. Jesús definió y cumplió el amor muriendo voluntaria y libremente en la cruz del Calvario, para traer vida y esperanza al hombre pecador. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” Juan 15:13.
Cuando el hombre se erige en Dios de sí mismo y en único rector de su existencia, experimenta una carencia de propósitos y un vacío existencial que trata de llenar rebelándose contra el Dios, el cual niega en su autoengaño. En consecuencia no aporta valores, ni alegría, ni sosiego, pues un hombre o mujer solo puede dar aquello que le es propio y aquello de lo cual está pletórico. Si un ser humano se encuentra lleno de odio, transpirará su odio y en todo cuanto toque dejará su nauseabundo olor. Si un ser humano es feliz y agradecido, convertirá su camino y el de otro en gratitud y será grato para sí y para los demás.
¿Qué es lo que impide a los ateos a creer en la existencia de Dios? ¿Acaso será la escasez de evidencias racionales para ello? Si así fuera, su actitud sería similar a la mía para con los extraterrestres, no encuentro evidencia de su existencia por lo tanto no me preocupan, como tampoco que me enoja que otros sí crean que existen. Sin embargo, al adoptar una actitud agresiva contra la idea de Dios, están manifestando que creen en su existencia más de lo que les gustaría admitir, pues la existencia de Dios implica la existencia de un Supremo Ser quien tiene prerrogativas sobre nosotros al ser nuestro Creador y Sustentador, alguien a quien tendremos que dar cuenta de nuestras obras. Los ateos necesitan desesperadamente negar a Dios porque si Dios no existe no existen ni el juicio y ni el castigo al que tanto temen y no hay a quien rendir cuentas. Quien tanto se esmera por desacreditar a Dios y por negarle, se encuentra gritando agónica y desesperadamente “basta ya de recordarme que Dios es real y que le tengo que dar cuentas”.
Saramago y la sociedad que representa tiemblan ante la idea de Dios “porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” Jn.3:20. Sin embargo, para él y para todos es la noticia: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Jn.3:16.
No debemos despreciar al escritor y a los que como él poseen una imagen atrofiada de Dios, más bien, con misericordia y compasión, invitarles al arrepentimiento y guiarle al conocimiento de un Dios que es defensor del huérfano y de la viuda, del pobre y del enfermo. Mostrémosle que el “evangelio según Saramago” no tiene la más mínima relación con el auténtico Evangelio de Jesucristo.
Autor: Enrique M. Alvarez Cepero.
Publicado en la Revista: Phronesis de la Iglesia Cristiana Reformada en Cuba.
lunes 23 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
Análisis y comparación entre el sacramento del Bautismo practicado por las iglesias de tradición reformada y la Iglesia Católica Romana. Parte V
IX- Respuestas a posibles objeciones.
Algunos que defiendan el bautismo católico como bautismo válido, el cual debería ser aceptado por los reformados, podrían abogar en su favor aduciendo:
1- Lo practican empleando el elemento y el rito bíblico, por lo cual debería ser considerado válido.
Refutación a esta objeción:
Fácilmente encontramos que no basta con practicar el rito empleando la fórmula bautismal bíblica “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” y emplear el agua como elemento imprescindible en el rito, pues habríamos de aceptar, por ende, el bautismo Mormón, el cual es administrado en el “nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y empleando como elemento el agua.
Para refutar que debamos aceptar el bautismo Mormón, lo cual se desprenderían del anterior razonamiento empleamos una objeción católica:
“Los requisitos de la Iglesia Católica para reconocer el bautismo son de cuatro tipos: materia del sacramento, su forma, intención del ministro y recta disposición del sujeto.
Con la materia no hay problema: agua. En cuanto a la forma, la fórmula usada por los mormones dice textualmente: "habiendo recibido el mandato de Cristo, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", pero, explica el teólogo, no hay verdadera invocación de la Santísima Trinidad porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son las tres personas en las que subsiste la única divinidad sino tres dioses que forman una divinidad. ” (La Trinidad de los mormones no es la de los cristianos
La Iglesia no reconoce el bautismo de la secta) http://www.geocities.com/iafobi/materiales/mormones.html
Encontrando que ninguna iglesia genuina aceptaría el bautismo Mormón como válido, este argumento queda sin efecto.
2- Si no aceptamos el bautismo católico estaríamos negando la apostolicidad de la iglesia.
Aun más fácil de refutar es esta objeción que la anterior.
Según la Iglesia Católica Romana, la Iglesia es Católica y Apostólica en tres aspectos:
1. Es plantada en el mundo por los Apóstoles.
2. Se adhiere a las enseñanzas de los Apóstoles.
3. Que continúa en sucesión el ministerio Apostólico.
Es por esta sucesión apostólica que la Iglesia Católica Romana reclama una autoridad única para interpretar la Escritura y para establecer la doctrina; así como la afirmación de tener un líder supremo en el Papa, el cual es infalible (sin error) cuando habla “ex cátedra” – esto es en el ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los cristianos. Por lo tanto, de acuerdo con la postura católica romana; la enseñanza o tradiciones de la Iglesia Católica Romana, habiendo provenido del Papa, son tan infalibles y autoritativas como las mismas Escrituras. Esta es una de las mayores diferencias entre los católicos romanos y los protestantes, y fue una de las razones fundamentales para la Reforma Protestante.
De acuerdo con la Enciclopedia Católica, esta sucesión apostólica “es encontrada únicamente en la Iglesia Católica” y ninguna “Iglesia separada tiene alguna reclamación válida ante ello.”
Sin embargo, La Reforma Protestante rechazó la “sucesión apostólica”, o a lo menos cambió el concepto, sosteniendo que esto se refiere exclusivamente a quien predica la “verdadera” doctrina, sin importar su conexión con el pasado ni con la Iglesia apostólica.
Las enseñanzas de una iglesia o denominación son autoritativas y obligatorias para los cristianos solo si representan el significado verdadero y una clara enseñanza de la Escritura. Este es un punto importante a considerar, cuando se trata de entender la conexión entre el protestantismo y la Iglesia Católica Romana, y la razón por la que se llevó a cabo la Reforma Protestante.http://www.gotquestions.org/Espanol/Reforma-Protestante.html
Según esto, rechazar el bautismo católico no encierra la negación de ninguna doctrina esencial para la fe cristiana.
3- Los reformadores no se rebautizaron. Significaba esto que aunque reconocían los errores de Roma, reconocían como válido su bautismo.
Respecto a este planteamiento debemos concordar con que Calvino y Lutero consideraron válido el bautismo católico, de hecho, Juan Calvino en La Institución de la Religión Cristiana describe a la Iglesia Católica Romana como la imagen de Babilonia, pero donde aún quedaban reminiscencias de la Verdadera Iglesia, tales como el verdadero bautismo. Esta visión es explicable pues a pesar de todas las atrocidades y corrupciones de la Iglesia de Roma aun no se había producido el Concilio de Trento en el cual se anatemizó la Reforma Protestante y se adoptaron y reafirmaron dogmas heréticos que divorciaron cada vez más a dicha institución humana de la Iglesia de Jesucristo.
XXII: Celebrada el 17 de septiembre de 1562. Doctrina acerca del santísimo sacrificio de la Misa. La Eucaristía se definió dogmáticamente como un auténtico sacrificio expiatorio en el que el pan y el vino se transformaban en la carne y sangre auténticas de Cristo. Reforma de la moral del clero, la administración de fundaciones religiosas y los requisitos para asumir cargos eclesiásticos.
XXV: Celebrada los días 3 y 4 de diciembre de 1563. Decreto sobre el purgatorio. Se reafirman la existencia del purgatorio y la veneración de los santos y reliquias. Reforma de las órdenes monásticas. Supresión del concubinato en eclesiásticos. Se dejó al Papa la tarea de elaborar una lista de libros prohibidos, la elaboración de un catecismo y la revisión del Breviario y del Misal. De la Trinidad y Encarnación (contra los unitarios). Profesión tridentina de fe. Clausura del concilio.
La mayor parte de sus decisiones giraron sobre los siguientes puntos:
1) Contra los protestantes, que admitían como única autoridad la de las Escrituras, afirmando que la tradición (las interpretaciones de los Padres de la Iglesia, los papas y los concilios) constituye, con las Escrituras, uno de los fundamentos de la fe, y que el único texto auténtico de la Biblia es la Vulgata, traducción latina hecha por San Jerónimo, sobre un texto griego del siglo IV.
2) Confirmó y definió los dogmas y prácticas rechazadas por los protestantes (presencia real de Cristo en la Eucaristía en los elementos (transubstanciación), justificación por la fe y por las obras, conservación de los siete sacramentos, las indulgencias, la veneración de la Virgen María y los santos, etc.), fijando con rigor la frontera entre la ortodoxia y la herejía, consumando la ruptura entre la Iglesia Católica y los protestantes.
3) Fortificó la jerarquía y, con ello la unidad católica, al afirmar enérgicamente la supremacía del Papa, «Pastor Universal de toda la Iglesia» e, implícitamente, su superioridad sobre los concilios. El Concilio de Trento tuvo importancia capital, y de las decisiones que adoptó, surgió la Iglesia Católica Apostólica Romana «tradicional». (Es decir se agudizaron los males que la Reforma pretendía corregir).
(Consultado: http://es.wikipedia.org/wiki/Concilio_de_Trento)
Otra explicación clara es que hasta la reforma, esta era la única iglesia visible, por lo tanto, a pesar de su apostasía y pecado, poseía la autoridad bíblica, conferida a la Iglesia de Jesucristo para practicar el sacramento del bautismo, por ende los que antes de la Reforma Protestante habían sido bautizados por la Iglesia Católico Romana, habían sido bautizados con la autoridad de la Iglesia de Cristo. Al producirse la Reforma Protestante, la Iglesia Católica reusó escuchar el llamado de Dios a la pureza y santidad, y persistiendo en su apostasía, al rechazar mediante el Concilio de Trento la obra y labor de los reformadores como necesarias y guiadas por el Señor se colocaba a sí misma en el plano de una institución humana que rompía los lazos con la Iglesia de Jesucristo. Esta es la razón por la cual si bien los reformadores y sus contemporáneos no fueron bautizados al convertirse a la fe protestante, hoy sí es necesario hacerlo con los que provienen de la Iglesia de Roma.
4- Si rechazamos el bautismo católico por motivos doctrinales, deberíamos rechazar también el de las otras confesiones evangélicas.
Si bien algunas iglesias evangélicas no aceptan la idea del bautismo como sacramento, tal es el caso de la Iglesia Pentecostal Asambleas de Dios y la Iglesia Bautista, por solo citar dos ejemplos, estas iglesias le conceden un papel importante dentro de la eclesiología y lo practica con fidelidad a la Palabra, pues niegan el término sacramento, el cual sustituyen por “ordenanza”, que a nuestro juicio significa lo mismo.
El bautismo, además de ser una señal de profesión es también una señal de regeneración o nuevo nacimiento, este es el significado general del bautismo para las iglesias evangélicas, definición con la cual nosotros concordamos.
Otras denominaciones protestantes como la Metodista, sí considera el bautismo como un sacramento.
“Los sacramentos instituidos por Cristo son no sólo señales o signos de la profesión de los cristianos, sino más bien testimonios seguros de la Gracia y Buena voluntad de Dios para con nosotros, por los cuales obra Él en nosotros invisiblemente”. “El bautismo de párvulos debe conservarse en la Iglesia”.
(Artículos de Fe de la IMP, XVI y XVII)
http://www.iglesiametodista.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=288&Itemid=1
Algunos que defiendan el bautismo católico como bautismo válido, el cual debería ser aceptado por los reformados, podrían abogar en su favor aduciendo:
1- Lo practican empleando el elemento y el rito bíblico, por lo cual debería ser considerado válido.
Refutación a esta objeción:
Fácilmente encontramos que no basta con practicar el rito empleando la fórmula bautismal bíblica “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” y emplear el agua como elemento imprescindible en el rito, pues habríamos de aceptar, por ende, el bautismo Mormón, el cual es administrado en el “nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y empleando como elemento el agua.
Para refutar que debamos aceptar el bautismo Mormón, lo cual se desprenderían del anterior razonamiento empleamos una objeción católica:
“Los requisitos de la Iglesia Católica para reconocer el bautismo son de cuatro tipos: materia del sacramento, su forma, intención del ministro y recta disposición del sujeto.
Con la materia no hay problema: agua. En cuanto a la forma, la fórmula usada por los mormones dice textualmente: "habiendo recibido el mandato de Cristo, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", pero, explica el teólogo, no hay verdadera invocación de la Santísima Trinidad porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son las tres personas en las que subsiste la única divinidad sino tres dioses que forman una divinidad. ” (La Trinidad de los mormones no es la de los cristianos
La Iglesia no reconoce el bautismo de la secta) http://www.geocities.com/iafobi/materiales/mormones.html
Encontrando que ninguna iglesia genuina aceptaría el bautismo Mormón como válido, este argumento queda sin efecto.
2- Si no aceptamos el bautismo católico estaríamos negando la apostolicidad de la iglesia.
Aun más fácil de refutar es esta objeción que la anterior.
Según la Iglesia Católica Romana, la Iglesia es Católica y Apostólica en tres aspectos:
1. Es plantada en el mundo por los Apóstoles.
2. Se adhiere a las enseñanzas de los Apóstoles.
3. Que continúa en sucesión el ministerio Apostólico.
Es por esta sucesión apostólica que la Iglesia Católica Romana reclama una autoridad única para interpretar la Escritura y para establecer la doctrina; así como la afirmación de tener un líder supremo en el Papa, el cual es infalible (sin error) cuando habla “ex cátedra” – esto es en el ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los cristianos. Por lo tanto, de acuerdo con la postura católica romana; la enseñanza o tradiciones de la Iglesia Católica Romana, habiendo provenido del Papa, son tan infalibles y autoritativas como las mismas Escrituras. Esta es una de las mayores diferencias entre los católicos romanos y los protestantes, y fue una de las razones fundamentales para la Reforma Protestante.
De acuerdo con la Enciclopedia Católica, esta sucesión apostólica “es encontrada únicamente en la Iglesia Católica” y ninguna “Iglesia separada tiene alguna reclamación válida ante ello.”
Sin embargo, La Reforma Protestante rechazó la “sucesión apostólica”, o a lo menos cambió el concepto, sosteniendo que esto se refiere exclusivamente a quien predica la “verdadera” doctrina, sin importar su conexión con el pasado ni con la Iglesia apostólica.
Las enseñanzas de una iglesia o denominación son autoritativas y obligatorias para los cristianos solo si representan el significado verdadero y una clara enseñanza de la Escritura. Este es un punto importante a considerar, cuando se trata de entender la conexión entre el protestantismo y la Iglesia Católica Romana, y la razón por la que se llevó a cabo la Reforma Protestante.http://www.gotquestions.org/Espanol/Reforma-Protestante.html
Según esto, rechazar el bautismo católico no encierra la negación de ninguna doctrina esencial para la fe cristiana.
3- Los reformadores no se rebautizaron. Significaba esto que aunque reconocían los errores de Roma, reconocían como válido su bautismo.
Respecto a este planteamiento debemos concordar con que Calvino y Lutero consideraron válido el bautismo católico, de hecho, Juan Calvino en La Institución de la Religión Cristiana describe a la Iglesia Católica Romana como la imagen de Babilonia, pero donde aún quedaban reminiscencias de la Verdadera Iglesia, tales como el verdadero bautismo. Esta visión es explicable pues a pesar de todas las atrocidades y corrupciones de la Iglesia de Roma aun no se había producido el Concilio de Trento en el cual se anatemizó la Reforma Protestante y se adoptaron y reafirmaron dogmas heréticos que divorciaron cada vez más a dicha institución humana de la Iglesia de Jesucristo.
XXII: Celebrada el 17 de septiembre de 1562. Doctrina acerca del santísimo sacrificio de la Misa. La Eucaristía se definió dogmáticamente como un auténtico sacrificio expiatorio en el que el pan y el vino se transformaban en la carne y sangre auténticas de Cristo. Reforma de la moral del clero, la administración de fundaciones religiosas y los requisitos para asumir cargos eclesiásticos.
XXV: Celebrada los días 3 y 4 de diciembre de 1563. Decreto sobre el purgatorio. Se reafirman la existencia del purgatorio y la veneración de los santos y reliquias. Reforma de las órdenes monásticas. Supresión del concubinato en eclesiásticos. Se dejó al Papa la tarea de elaborar una lista de libros prohibidos, la elaboración de un catecismo y la revisión del Breviario y del Misal. De la Trinidad y Encarnación (contra los unitarios). Profesión tridentina de fe. Clausura del concilio.
La mayor parte de sus decisiones giraron sobre los siguientes puntos:
1) Contra los protestantes, que admitían como única autoridad la de las Escrituras, afirmando que la tradición (las interpretaciones de los Padres de la Iglesia, los papas y los concilios) constituye, con las Escrituras, uno de los fundamentos de la fe, y que el único texto auténtico de la Biblia es la Vulgata, traducción latina hecha por San Jerónimo, sobre un texto griego del siglo IV.
2) Confirmó y definió los dogmas y prácticas rechazadas por los protestantes (presencia real de Cristo en la Eucaristía en los elementos (transubstanciación), justificación por la fe y por las obras, conservación de los siete sacramentos, las indulgencias, la veneración de la Virgen María y los santos, etc.), fijando con rigor la frontera entre la ortodoxia y la herejía, consumando la ruptura entre la Iglesia Católica y los protestantes.
3) Fortificó la jerarquía y, con ello la unidad católica, al afirmar enérgicamente la supremacía del Papa, «Pastor Universal de toda la Iglesia» e, implícitamente, su superioridad sobre los concilios. El Concilio de Trento tuvo importancia capital, y de las decisiones que adoptó, surgió la Iglesia Católica Apostólica Romana «tradicional». (Es decir se agudizaron los males que la Reforma pretendía corregir).
(Consultado: http://es.wikipedia.org/wiki/Concilio_de_Trento)
Otra explicación clara es que hasta la reforma, esta era la única iglesia visible, por lo tanto, a pesar de su apostasía y pecado, poseía la autoridad bíblica, conferida a la Iglesia de Jesucristo para practicar el sacramento del bautismo, por ende los que antes de la Reforma Protestante habían sido bautizados por la Iglesia Católico Romana, habían sido bautizados con la autoridad de la Iglesia de Cristo. Al producirse la Reforma Protestante, la Iglesia Católica reusó escuchar el llamado de Dios a la pureza y santidad, y persistiendo en su apostasía, al rechazar mediante el Concilio de Trento la obra y labor de los reformadores como necesarias y guiadas por el Señor se colocaba a sí misma en el plano de una institución humana que rompía los lazos con la Iglesia de Jesucristo. Esta es la razón por la cual si bien los reformadores y sus contemporáneos no fueron bautizados al convertirse a la fe protestante, hoy sí es necesario hacerlo con los que provienen de la Iglesia de Roma.
4- Si rechazamos el bautismo católico por motivos doctrinales, deberíamos rechazar también el de las otras confesiones evangélicas.
Si bien algunas iglesias evangélicas no aceptan la idea del bautismo como sacramento, tal es el caso de la Iglesia Pentecostal Asambleas de Dios y la Iglesia Bautista, por solo citar dos ejemplos, estas iglesias le conceden un papel importante dentro de la eclesiología y lo practica con fidelidad a la Palabra, pues niegan el término sacramento, el cual sustituyen por “ordenanza”, que a nuestro juicio significa lo mismo.
El bautismo, además de ser una señal de profesión es también una señal de regeneración o nuevo nacimiento, este es el significado general del bautismo para las iglesias evangélicas, definición con la cual nosotros concordamos.
Otras denominaciones protestantes como la Metodista, sí considera el bautismo como un sacramento.
“Los sacramentos instituidos por Cristo son no sólo señales o signos de la profesión de los cristianos, sino más bien testimonios seguros de la Gracia y Buena voluntad de Dios para con nosotros, por los cuales obra Él en nosotros invisiblemente”. “El bautismo de párvulos debe conservarse en la Iglesia”.
(Artículos de Fe de la IMP, XVI y XVII)
http://www.iglesiametodista.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=288&Itemid=1
Análisis y comparación entre el sacramento del Bautismo practicado por las iglesias de tradición reformada y la Iglesia Católica Romana. Parte IV
VI- Comparación entre el bautismo católico y el bautismo reformado.
Similitudes:
1- Ambos son administrados empleando la formula bautismal: “Yo te bautizo, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”
2- Ambos emplean como elemento el agua y se aceptan como válidas las tres formas tradicionales de bautizo (inmersión, infusión, y aspersión)
Diferencias:
1- De Definición.
2- De Necesidad.
Católico: Necesidad de medio y de precepto.
Reformado: Solo necesidad de precepto.
3- De Efecto.
Católico:
- Regeneración bautismal.
- Perdón del pecado original, y de los pecados pasados y presentes.
- Remisión del castigo.
Reformado:
El bautismo no es visto como un fin en sí mismo, sino como un medio de gracia, sin embargo la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas al sacramento del bautismo, de manera que no pueda alguna persona ser regenerada o salvada sin el bautismo, o que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados. (Véase Confesión de Westminster).
VII- Conclusión
Pautas Lógicas de razonamiento.
1- Si no significan lo mismo, entonces no son lo mismo.
Atendiendo a que las diferencias entre el bautismo católico y el bautismo reformado son más y mayores que sus semejanzas.
Atendiendo a que las similitudes que se advierten entre ambos bautismos se encuentran limitadas meramente a la parte ritual, ceremonial del acto y que sus diferencias de concepto y significación son insalvables, y que las mismas son reconocidas también por la Iglesia Católica Romana.
2- El bautismo es un sello de la verdadera iglesia y solo la verdadera iglesia puede administrar el verdadero bautismo.
Por esta causa se recomienda no reconocer el bautismo administrado por una falsa iglesia como bautismo cristiano, siendo que Cristo instituyó el sacramento del bautismo con señal a su Verdadera Iglesia y una falsa iglesia no posee la autoridad conferida por Jesús para practicarlo.
Por extensión se recomienda no reconocer como válido el bautismo administrado por ninguna secta, u organización que llamándose a sí misma iglesia o no, falle en el cumplimiento de los sellos de la Iglesia Verdadera.
VIII- Otras opiniones.
Sobre este tema podemos utilizar las conclusiones e investigaciones de otros hermanos reformados, para esto citamos el Reporte de la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de EUA, año 1845 (Traducción de la autora).
“La pregunta presentada a esta Asamblea por el Presbiterio de Ohio, ¿Es el Bautismo en la Iglesia de Roma válido? La pregunta posee una gran importancia práctica y una gravedad extrema. La respuesta a ello debe involucrar a los principios vitales para la paz, la pureza y la estabilidad de la iglesia de Dios. “
"Después de un análisis completo realizado a través de varios días, esta Asamblea ha decidido, por un voto casi unánime, que el bautismo [administrado por la Iglesia Católica Romana], no es válido.
Porque, dado que el bautismo es una ordenanza establecida por Cristo en su Iglesia (Form. Gov, cap. VII, Matt. XXVIII. 19, 20) y debe ser administrado sólo por un ministro de Cristo, debidamente llamado y ordenado para ser un administrador de los misterios de Dios (Directorio, cap. VIII, sec. 1), se deduce que ningún rito administrado por alguien que no sea él mismo debidamente ministro ordenado de la verdadera Iglesia de Dios visible, puede considerarse como una ordenanza de Cristo, sea cual fuere el nombre con el que es llamado, sea cual sea la forma empleada en su administración. Los sacerdotes llamados de la comunión romana no son ministros de Cristo, porque ellos son comisionados como agentes de la jerarquía papal, que no representa a la Iglesia de Cristo, sino el hombre de pecado, apóstata de la verdad, el enemigo de la justicia y de Dios. Ella ha permanecido bajo la maldición de Dios, que ha llamado a su pueblo a salir de ella, que no participar de sus plagas. “
….
"Es la opinión unánime de todas las iglesias reformadas, que el cuerpo del Papa conjunto, aunque una vez una rama de la Iglesia visible, desde hace ya tiempo se encuentra totalmente corrupto, y en apostasía irremediable. Esta era la convicción que condujo a la reforma, y a la separación completa de la comunión con el Papa. Lutero y sus coadjutores, debidamente ordenados presbíteros en el momento de salir de la comunión romana, que entonces, aunque terriblemente corrupta, era la única iglesia visible en los países de su residencia , fueron plenamente autorizados por la Palabra de Dios, para ordenar a los sucesores en el ministerio, y así ampliar y perpetuar las iglesias protestantes como verdaderas Iglesias de Cristo, mientras que la adhesión contumaz de Roma a su corrupción, como se muestra en las decisiones del Concilio de Trento, (que ella adopta como autoridad), la interrumpe de la Iglesia visible de Cristo, como herética e infundada. Esta fue la opinión de los reformadores, y es la doctrina de las iglesias reformadas hasta nuestros días. De acuerdo todo a esto es la decisión de la Asamblea General de nuestra Iglesia, promulgada en 1835 (véase el Acta de la Asamblea General, vol. 8, p. 33) que declara la Iglesia de Roma comp un órgano apóstata.”
http://www.trinityfoundation.org/horror_show.php?id=42
Similitudes:
1- Ambos son administrados empleando la formula bautismal: “Yo te bautizo, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”
2- Ambos emplean como elemento el agua y se aceptan como válidas las tres formas tradicionales de bautizo (inmersión, infusión, y aspersión)
Diferencias:
1- De Definición.
2- De Necesidad.
Católico: Necesidad de medio y de precepto.
Reformado: Solo necesidad de precepto.
3- De Efecto.
Católico:
- Regeneración bautismal.
- Perdón del pecado original, y de los pecados pasados y presentes.
- Remisión del castigo.
Reformado:
El bautismo no es visto como un fin en sí mismo, sino como un medio de gracia, sin embargo la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas al sacramento del bautismo, de manera que no pueda alguna persona ser regenerada o salvada sin el bautismo, o que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados. (Véase Confesión de Westminster).
VII- Conclusión
Pautas Lógicas de razonamiento.
1- Si no significan lo mismo, entonces no son lo mismo.
Atendiendo a que las diferencias entre el bautismo católico y el bautismo reformado son más y mayores que sus semejanzas.
Atendiendo a que las similitudes que se advierten entre ambos bautismos se encuentran limitadas meramente a la parte ritual, ceremonial del acto y que sus diferencias de concepto y significación son insalvables, y que las mismas son reconocidas también por la Iglesia Católica Romana.
2- El bautismo es un sello de la verdadera iglesia y solo la verdadera iglesia puede administrar el verdadero bautismo.
Por esta causa se recomienda no reconocer el bautismo administrado por una falsa iglesia como bautismo cristiano, siendo que Cristo instituyó el sacramento del bautismo con señal a su Verdadera Iglesia y una falsa iglesia no posee la autoridad conferida por Jesús para practicarlo.
Por extensión se recomienda no reconocer como válido el bautismo administrado por ninguna secta, u organización que llamándose a sí misma iglesia o no, falle en el cumplimiento de los sellos de la Iglesia Verdadera.
VIII- Otras opiniones.
Sobre este tema podemos utilizar las conclusiones e investigaciones de otros hermanos reformados, para esto citamos el Reporte de la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de EUA, año 1845 (Traducción de la autora).
“La pregunta presentada a esta Asamblea por el Presbiterio de Ohio, ¿Es el Bautismo en la Iglesia de Roma válido? La pregunta posee una gran importancia práctica y una gravedad extrema. La respuesta a ello debe involucrar a los principios vitales para la paz, la pureza y la estabilidad de la iglesia de Dios. “
"Después de un análisis completo realizado a través de varios días, esta Asamblea ha decidido, por un voto casi unánime, que el bautismo [administrado por la Iglesia Católica Romana], no es válido.
Porque, dado que el bautismo es una ordenanza establecida por Cristo en su Iglesia (Form. Gov, cap. VII, Matt. XXVIII. 19, 20) y debe ser administrado sólo por un ministro de Cristo, debidamente llamado y ordenado para ser un administrador de los misterios de Dios (Directorio, cap. VIII, sec. 1), se deduce que ningún rito administrado por alguien que no sea él mismo debidamente ministro ordenado de la verdadera Iglesia de Dios visible, puede considerarse como una ordenanza de Cristo, sea cual fuere el nombre con el que es llamado, sea cual sea la forma empleada en su administración. Los sacerdotes llamados de la comunión romana no son ministros de Cristo, porque ellos son comisionados como agentes de la jerarquía papal, que no representa a la Iglesia de Cristo, sino el hombre de pecado, apóstata de la verdad, el enemigo de la justicia y de Dios. Ella ha permanecido bajo la maldición de Dios, que ha llamado a su pueblo a salir de ella, que no participar de sus plagas. “
….
"Es la opinión unánime de todas las iglesias reformadas, que el cuerpo del Papa conjunto, aunque una vez una rama de la Iglesia visible, desde hace ya tiempo se encuentra totalmente corrupto, y en apostasía irremediable. Esta era la convicción que condujo a la reforma, y a la separación completa de la comunión con el Papa. Lutero y sus coadjutores, debidamente ordenados presbíteros en el momento de salir de la comunión romana, que entonces, aunque terriblemente corrupta, era la única iglesia visible en los países de su residencia , fueron plenamente autorizados por la Palabra de Dios, para ordenar a los sucesores en el ministerio, y así ampliar y perpetuar las iglesias protestantes como verdaderas Iglesias de Cristo, mientras que la adhesión contumaz de Roma a su corrupción, como se muestra en las decisiones del Concilio de Trento, (que ella adopta como autoridad), la interrumpe de la Iglesia visible de Cristo, como herética e infundada. Esta fue la opinión de los reformadores, y es la doctrina de las iglesias reformadas hasta nuestros días. De acuerdo todo a esto es la decisión de la Asamblea General de nuestra Iglesia, promulgada en 1835 (véase el Acta de la Asamblea General, vol. 8, p. 33) que declara la Iglesia de Roma comp un órgano apóstata.”
http://www.trinityfoundation.org/horror_show.php?id=42
Suscribirse a:
Entradas (Atom)